Descubriendo Amphion | Se vale cambiar de opinión

Descubriendo Amphion | Se vale cambiar de opinión

Por: Luis García
No importa cuántos años lleves mezclando con tus bocinas, se vale cambiar de opinión. 
Conocí estas Amphion en el marco de la premiación de los Oídos de Oro. Audio Gate realizó una sesión comparativa con otras marcas y tuve la oportunidad de escuchar un par de mezclas mías en todo el abanico de monitoreo que tenían disponible.
La primera impresión con las Two-18 fue la de una referencia menos impactante que las otras, sin embargo más reveladora. Escuché detalles (e incluso errores) que en otro sistema no había detectado. De inmediato las incorporé al flujo de trabajo de mi estudio y aquí, a lo largo de un año, es en donde he encontrado varios beneficios. Entrego más rápido, las aprobaciones de mis clientes son casi inmediatas y la traducción es muy consistente.

Otro cambio fundamental es que puedo trabajar más tiempo. Nunca fui muy devoto del radiador pasivo, pero en este caso está brillantemente aplicado. La respuesta transitoria es amable, pero lo suficientemente veloz como para mantener una sorprendente definición y profundidad sin generar fatiga auditiva. En su diseño de dos vías, han desplazado el punto de crossover hasta los 1.6 Khz, dejando libres otras zonas que a mi parecer son críticas en la toma de decisiones. Con cierta ambigüedad, podría casi asegurar que estas cualidades, son las que me han llevado a mezclar mucho menos fuerte y más cómodo.
Las bocinas no tienen DSP y me preocupaba dañarlas, ya que no tienen ninguna corrección, ni protección digital. Pero hasta ahora han aguantado la batalla mejor que bien. Sobra decir que factores como la coherencia de fase y la guía de onda están perfectamente cuidados y que el sweet spot es muy amplio, cosa que también me gusta un chingo.

Este año he producido, mezclado y masterizado mucha música de diferentes géneros (algunos tímbricamente más robustos que otros) y no he tenido ningún problema con la durabilidad, ni con la traducción. Cuando recién las recibí y me preguntaban por ellas, yo respondía que no eran las bocinas que quería para disfrutar; sino las que necesitaba para trabajar. Pero he aprendido de su filosofía y ahora también disfruto mucho de escuchar música a través de ellas.

No son baratas, pero sin ser fetichista y tratando de ser lo más objetivo posible, valen la pena.